Con la intención de aprender cómo los distintos enfoques teóricos se aplican en la práctica educativa, elaboré varias propuestas didácticas: una desde el conductismo, otra desde el humanismo y otra desde el constructivismo. Esta actividad me permitió comprender que cada teoría ofrece una manera distinta de favorecer el aprendizaje en la primera infancia: el conductismo mediante la repetición y la asociación, el humanismo a través de la expresión de emociones y la creatividad, y el constructivismo mediante la exploración y el descubrimiento. Reconocí que diseñar actividades desde diferentes enfoques me ayuda a valorar la diversidad de estrategias y a entender mejor cómo aprenden las niñas y los niños. Aprendí que integrar estas perspectivas en la práctica docente contribuye a crear experiencias significativas, inclusivas y adaptadas a las necesidades de cada estudiante.
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